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Recurso contra la prohibición en Francia de la cría de cetáceos en cautividad

13 de julio 2017

El pasado mayo, Ségolène Royal, por entonces la ministra de medio ambiente, firmaba una  nueva y endurecida normativa que no solo se basaba en la prohibición de la cría de cetáceos en cautividad, sino también en el hecho de que los delfinarios ya no podrán adquirir nuevos animales.

La importancia de este suceso, no solo radica en que se van a mantener únicamente a los cetáceos que actualmente viven en cautividad en zoos y delfinarios, sino que además, se van a imponer normas de bienestar más estrictas.

Esta normativa que aplaudimos en su momento desde SOSdelfines, ahora se ve enturbiada por un comunicado que recientemente ha realizado “The Connexion French news” el pasado 11 de julio, según el cual,  el Consejo de Estado debe  tener en cuenta un recurso emitido por Marineland y Planète Sauvage, que cuestiona el decreto emitido el pasado 3 de mayo por la exministra de ecología Ségolène Royal.

Fuente: The Connexion French news. https://www.connexionfrance.com/French-news/Court-to-rule-on-dolphin-breeding-ban

La popular atracción turística de Antibes, que se describe como el mayor parque de animales marinos de Europa, dijo en un comunicado que el decreto era "incoherente" y contenía "contradicciones e inconsistencias" que harían imposible su implementación. Añadió que eso conduciría, "a una alteración del comportamiento natural de los animales" y a una menor protección para la vida marina.

Algunas de las mejoras que se incluyen en el decreto son; la eliminación del contacto directo entre el público y los cetáceos, la ampliación de al menos un 150% del espacio donde estos animales están encerrados y la prohibición de utilizar cloro en el tratamiento del agua. Sorprende que este tipo de mejoras se puedan calificar de “inconsistentes” e “incoherentes”. Cuando es conocido que las piscinas de los delfinarios son de reducidas dimensiones, poco profundas y sus aguas son tratadas químicamente, hasta el punto que el cloro puede ocasionar a los cetáceos muchos problemas en la piel y en los ojos debido tanto, a la presencia de este agente químico como a los desequilibrios en el pH del agua. Respecto al espacio, hay que pensar que estos animales en estado salvaje pueden llegar a nadar entre 60 y 150 km diarios, alcanzar velocidades de 40 Km/h y sumergirse a más de 90 metros de profundidad. Por otra parte, eliminar el contacto directo con estos animales es fundamental, ya que el contacto con el público y el ruido que se genera en estos lugares,  les puede producir un estrés crónico que  podría derivar en el deterioro de su salud o incluso la muerte.

Resulta curioso que digan que lo que se propone en el decreto pueda influir negativamente en la conservación del medio marino, ya que prácticamente no existen investigaciones  en delfines cautivos que puedan contribuir a iniciativas de conservación. Además, las mismas capturas de animales en la naturaleza que se realizan para suministrar esta industria, pueden llegar a afectar a las poblaciones salvajes  y poner en peligro la conservación de las especies (recordemos que a menudo, para alegar que los animales no han sido capturados en la naturaleza, los parques recurren a lugares “de paso” para declarar que provienen de otro parque). Por tanto, la cautividad de estos animales no fomenta su conservación sino todo lo contrario. El único lugar posible para su conservación, es sin duda, el mar.

Tampoco se puede calificar de “incoherente” evitar la reproducción de estos animales en cautividad ya que así, se podrían eliminar los  programas de reproducción basados en la inseminación artificial, lo que implica una manipulación directa del animal, así como controles hormonales y una monitorización de las hembras, lo cual les supone un estrés muy importante. Por otro lado, esta prohibición evitará que se den casos como el de Kohana, una orca de Loro Parque (Tenerife, España), que se  hizo criar a los 8 y los 10 años (en la naturaleza, las orcas no son madre antes de los 12-14 años). El resultado fue el rechazo a sus crías.

 La endogamia (muy rara en la naturaleza) es frecuente en los delfinarios a pesar de los traslados que se suelen hacer entre los centros, teniendo en cuenta el estrés que ello conlleva para los animales, se han dado casos de animales que han criado con otros miembros familiares. La endogamia reduce la variabilidad genética y por tanto anula la supuesta conservación que se pretende realizar en estos lugares.

La organización dijo en una declaración que la ministra "introdujo cambios de última hora en la orden, que perturban la economía del parque". Afirmó que el decreto "distorsiona el trabajo y los avances resultantes de más de dos años de trabajo conjunto de organizaciones gubernamentales, grupos de protección animal y ambiental y profesionales del mar". Marineland dijo que quiere que el decreto sea reformulado "con la ayuda de un comité científico reconocido".

Lo único que pretende este decreto es mejorar el bienestar de los delfines cautivos el tiempo que les quede de vida y eliminar su reproducción, debería ser un ejemplo a seguir por muchos otros países para acabar con estas prisiones.

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