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En Rusia se está llevando a cabo un esfuerzo sigiloso para aplastar un intento de prohibir todas las capturas de cetáceos vivos en aguas rusas para su cautiverio.

En Rusia se está llevando a cabo un esfuerzo sigiloso para aplastar un intento de prohibir todas las capturas de cetáceos vivos en aguas rusas para su cautiverio.

En diciembre pasado, para evitar otra tragedia para las ballenas y los delfines en cautiverio como ocurrió en la Cárcel de Ballenas, los activistas rusos desarrollaron una petición en línea, instando al gobierno ruso a prohibir todas las capturas de cetáceos vivos.  Recogieron 100.000 firmas, una cifra que debería haber suscitado la atención inmediata del gobierno ruso. 

En su lugar, el Grupo de Trabajo de Expertos a Nivel Federal, una comisión del gobierno ruso, escribió un borrador de informe que criticaba duramente la prohibición propuesta por los activistas. El borrador de informe cita la importancia de los delfinarios para fines educativos y científicos y para las terapias asistidas con delfines, ambas propuestas muy cuestionables.  Las terapias asistidas con delfines explotan tanto a los delfines como a los niños con discapacidades con beneficios dudosos.  El valor educativo y científico de los delfinarios es mínimo.

El borrador hace referencia además a falsas cifras de población para reclamar el apoyo a las continuas capturas.  Además, las personas que dirigen el Grupo de Trabajo de Expertos a nivel federal no son mamíferos marinos y no están calificadas para hacer "recomendaciones" sobre este asunto.

El ambientalista Jean-Michele Cousteau (de Ocean Futures Society) envió una carta al Presidente Vladimir Putin y al Primer Ministro Mikhail Mishutin en la que les instaba a adoptar la prohibición de las capturas, afirmando que "...espera que Rusia sea un líder mundial en la protección de las ballenas y los delfines contra la cruel práctica de la captura en vivo de cetáceos con fines de entretenimiento".

En 2019, cuatro empresas rusas capturaron 87 belugas y diez orcas para su cautiverio, alojándolas en la tristemente célebre Cárcel de Ballenas con la intención de venderlas a los acuarios chinos.  Pero los conservacionistas rusos intervinieron, y con la ayuda del Proyecto Internacional de Mamíferos Marinos (IMMP) del Earth Island Institute y otras organizaciones, así como celebridades y científicos de todo el mundo, bloquearon la exportación de las ballenas a China y convencieron al Presidente Putin de que devolviera las ballenas a sus hogares en el océano.

Traducido de la fuente original: http://savedolphins.eii.org/news/entry/russian-opposition-to-cetacean-catch-ban

info@sosdelfines.org