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La historia de Kshamenk, una orca solitaria mantenida en cautividad en Argentina

18 de febrero 2014

Kshamenk (Sha-Menk), es una orca macho de unos 24 años de edad, 6,2 metros de largo y 4 toneladas de peso. Kshamenk vive en unas pequeñas y sucias piscinas en el parque Mundo Marino de Argentina en unas condiciones absolutamente inadecuadas para un animal de tales dimensiones.

Kshamenk fue capturada junto con otras tres orcas hace 22 años. Aunque Mundo Marino alegó que éstas fueron rescatadas de una playa local, existen sospechas de que estos animales habían sido capturados a través de un varamiento forzado orquestado por el propio delfinario. Uno de los animales fue liberado porque era demasiado grande para ser manejado por el equipo de captura. Otro murió durante el camino a Mundo Marino y otro murió golpeándose contra las paredes del tanque tratando de escapar en cuanto lo depositaron allí. La única sobreviviente fue Kshamenk.

Durante un tiempo, Kshamenk compartió su pequeño tanque con Belén, una orca hembra adulta. Belén falleció de una infección renal en el año 2000. Murió con 13 años cuando en la naturaleza las orcas hembra pueden llegar a los 90. Es más, mientras que las orcas en la naturaleza no empezarían a criar hasta los 15 años, Belén ya había dado a luz a una cría muerta en el año 1998 y en el momento de su muerte estaba preñada de 4 meses. Su muerte dejó a Kshamenk sin la compañía de otros de su especie, con quienes no ha tenido contacto en 14 años.

Sus únicos compañeros desde entonces han sido delfines mulares. A uno de ellos lo atacó gravemente y su cuerpo todavía muestra las marcas de los dientes de Kshamenk. Con otra, una hembra llamada Floppy, se le observó en diversas ocasiones tratando de aparearse de manera anormal. Desde su muerte a principios de 2012, Kshamenk se encuentra en total aislamiento.

En noviembre de 2001, el parque de atracciones Six Flags World of Adventure solicitó al Servicio Nacional de Pesca Marina de los EEUU una autorización para importar a Kshamenk a las instalaciones de la compañía en Aurora, Ohio. En el mismo año, Mundo Marino SA solicitó a Argentina que les permitiera exportar a la orca que fue presentada en la Secretaría de Medio Ambiente y el desarrollo sostenible de este país.

A pesar de la movilización de más de 35 organizaciones y científicos de todo el mundo oponiéndose al traslado de Kshamenk, NMFS autorizó su importación. Sin embargo no contaron con que existe una prohibición en Argentina sobre la  exportación de fauna salvaje local que lleva en vigor desde 1986.

A día de hoy Kshamenk  muestra claros síntomas de lo que comporta la falta de libertad en estos animales; se muestran poco cooperativos, sexualmente frustrados, enojados y deprimidos. Las imágenes de Kshamenk nadando en círculos en un tanque tan pequeño que su aleta sobresale de la piscina han dado la vuelta al mundo. De hecho, Kshamenk pasa tan sólo 40 minutos al día en la piscina "grande", justamente el tiempo que dura la suma de los dos espectáculos diarios que realiza.

Kshamenk pertenece al Gobierno argentino así que no puede ser vendida ni exportada ya que las orcas salvajes en este país están fuertemente protegidas y desde 1998 no se permite su captura. Sin embargo, el parque vende su esperma a SeaWorld en los Estados Unidos para inseminar a algunas de sus hembras manteniendo la diversidad que necesitan para ampliar la industria del cautiverio de orcas.

Existen diversas campañas para conseguir que esta orca sea devuelta a su hábitat recuperando así su libertad o a un cercado en semi-libertad. Sin embargo, proyectos como estos no siempre son viables y parece que Kshamenk deberá vivir el resto de sus días en cautividad forzado a hacer espectáculos ante un público que ignora su sufrimiento y fomenta el cautiverio de animales.

Tags: Orcas
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