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El verdadero objetivo de los delfinarios en España

11 de diciembre 2015

La Ley 31/2003 de conservación de la fauna silvestre en los parques zoológicos y que rige los delfinarios en España, establece que los zoos deben desempeñar un papel en la educación pública, la investigación científica y la conservación de las especies.

(Fragmento del espectáculo en Aqualand, Tenerife)

En SOSdelfines hemos querido averiguar si efectivamente, los delfinarios del país tienen un papel educativo importante para sus visitantes. Para ello, hemos analizado los espectáculos que se realizaron en cada uno de los 11 delfinarios durante 2015, prestando especial atención a las explicaciones que se dan en megafonía durante el show. 

En la primera columna de la siguiente tabla podemos ver un listado de información básica que debería explicarse sobre los delfines en cualquier actividad que pretenda ser educativa. Para cada delfinario hemos marcado si menciona alguna de esas características, el tiempo de duración del espectáculo, el sumatorio de tiempo que dedica a dar información con algún tipo de contenido educativo (incluyendo el listado marcado y otras cuestiones como mencionar cantidad de dientes, diferencias con los peces, el uso de lenguaje…) y el porcentaje que éste representa.

De este modo, podemos decir que los espectáculos duran una media de 21.83 minutos, durante los cuales, los delfines realizan saltos y distintas acrobacias al son de la música y de los aplausos del público.

(Fragmento del espectáculo en el Zoo Aquarium, Madrid)

Durante el espectáculo pueden llegar a decir muchas cosas, por ejemplo el nombre de los delfines o las actividades que ofrece el parque; e incluso en algunos casos repiten cada comentario en otro idioma para los turistas. No obstante, tan sólo se destina una media de 1.45 minutos a ofrecer información educativa sobre la especie que los visitantes tienen ante sus ojos. Es decir, durante la actividad principal de los delfinarios (los espectáculos programados), tan sólo el 6.64% del tiempo se emplea para ofrecer datos sobre la biología o hábitat de los delfines.

Los delfinarios que mayor porcentaje de tiempo destinan a este fin no alcanzan ni el 18% (Marineland Mallorca-17.52% y Zoo de Barcelona-15.89%); siendo Aqualand (1.83%), Loroparque (1.95% orcas y 1.75% delfines) y Mundomar (1%) los peores en este sentido.

Cabe mencionar que, en algunos casos, la información proporcionada no es del todo correcta o está fuera de contexto como por ejemplo hablar sobre las técnicas de caza de los delfines del Sud de California (otra especie distinta al delfín mular que muestran), decir que los delfines se mantienen sobre su aleta caudal para mirar la superficie del mar o narrar una leyenda…

Además, los comportamientos que hacen realizar a los delfines son antinaturales o inusuales en la especie: mantenerse sobre la cola en la superficie del agua, empujar con el hocico a los entrenadores, nadar boca arriba en círculos, darle a una pelota con la aleta caudal, saludar con las aletas pectorales...

(Fragmentos del espectáculo del Zoo de Barcelona)

...o incluso servir de tabla de surf.

(Fragmento del espectáculo del Ocenogràfic en València)

Es habitual que estos centros ofrezcan, además de las sesiones regulares de 3 o 4 espectáculos diurnos, sesiones nocturnas en épocas determinadas, especialmente en verano.

(Cartel en Aquópolis, Vila-Seca)

Algunos delfinarios ofrecen la posibilidad de que las personas del público participen en el espectáculo, generalmente niños, por ejemplo invitándoles a hacer bodyboard o montar en una pequeña embarcación, empujados directa o indirectamente por los delfines.

(Fragmento del espectáculo de Loro Parque, en Tenerife)

También es frecuente que después del espectáculo inviten a todo el mundo a hacerse fotografías con los delfines, adultos, niños y hasta bebés pueden acercarse, tocar al delfín y 3,2,1..

(Fragmento de la sesión de fotos en Palmitos Park, Las Palmas)

(Sesión de fotos con niños en Marineland, Mallorca)

Generalmente, estos centros ofrecen programas privados adicionales para que el público pueda interaccionar con los animales aún más cerca. En estos casos, aunque se oferte como programa “educativo” el objetivo principal de la actividad es hacerse más fotos o tocar a los animales.

(Encuentro con delfines en Selwo Marina, Benalmádena)

El nado con delfines como tal no está permitido en España, así que las personas suelen estar sentadas en el bordillo o se sitúan de pie sin moverse cerca de los animales, en la misma piscina, con alguna barra de separación o sin ella. Aunque quizás en algunos sitios sean más permisivos.

(Llamada a Mundomar, Benidorm)

Por último, hay que recalcar que los materiales “educativos” que presentan estos parques, para cumplir la ley, en algunos casos no están bien señalizados o están en lugares de poco tránsito, están viejos y en malas condiciones (ilegibles) o contienen información errónea. Por ejemplo, los delfines están clasificados por la IUCN como "preocupación menor", en cambio, aquí pone que están "en peligro de extinción":

(Cartel informativo en Marineland, Palafolls).

En conclusión, el impacto que los delfinarios tienen sobre la educación de las personas no está demostrado y, de acuerdo a esta investigación, es escaso y deficiente. Además, por desgracia, en ninguno de los centros se le da prioridad a la educación. El lucro y el entretenimiento prevalecen en todos los casos. 

La educación no sirve de argumento para mantener delfines en cautividad.

#stopdelfinarios 

 

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