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Exclusiva entrevista con la ex-entrenadora Kim Ashdown

25 de mayo 2015

Kim Ashdown trabajó durante 12 años como entrenadora de animales en SeaWorld entre 1994 y 2010. Trabajó con ballenas, delfines, leones marinos, nutrias y aves de presa. Desde que abandonó SeaWorld, Kim empezó a informar de las realidades de los mamíferos marinos en cautividad y actualmente está en contra del cautiverio de los animales con los que trabajó. Recientemente se la ha visto en la película “BlackFish”.

    (Foto: Cetacean Inspiration web)

 

“Como ex-entrenadora con 12 años de experiencia, puedo afirmar que los entrenadores adoran a los animales y (quieren) creer en las motivaciones y deseos que Sea World propone. Confié en su palabra cuando nos indicaban las razones por las que los medicábamos, por las que tenían los dientes estropeados y que vivían 35 años. Cuando abrí los ojos me di cuenta que el amor de mi vida me estaba mintiendo.  

 

Puedo decir que SeaWorld valora la vida de los animales tanto como su bolsillo… Puedo decir que SeaWorld valora la vida de los entrenadores tanto como valoran evitar pesadillas anti-publicitarias, como las de la muerte de Dawn. Así que es cierto que SeaWorld se preocupa por el bienestar animal y la seguridad de los entrenadores… ¿pero por qué y hasta qué punto?  Solamente lo justo y necesario.

 

Después de 10 años con delfines, leones marinos y aves de presa, me trasladaron a la piscina de Shamu. Esto ocurrió a pesar de que a los entrenadores se les había dicho que no tendrían que trabajar allí a menos que de verdad pensaran que eran “Material Shamu” (después del accidente con Ken Peters). Después de que me transfirieran, les tuve que repetir que no era “Material Shamu” Me costó mucho admitir que estaba nerviosa con las orcas, porque me daba miedo perder mi trabajo. No quería caerme o tener que rescatar a otro entrenador que se cayera en la piscina y cuando pedí que me sacaran del estadio de Shamu y que me pusieran EN CUALQUIER OTRO SITIO, incluso en una zona sin animales, me dijeron que tenía que quedarme. Debido a mi confesión, me vigilaban constantemente y cualquier error (ERROR COMETIDOS CERCA DE LAS ORCAS) significaría mi despido. Ni qué decir tiene, me fui. No podía creer que al decirles  que estaba nerviosa alrededor de Tilikum me dijeran que esperarían a que cometiera cualquier error con animales y me echarían. Un mes después, Dawn falleció. Me alegro de que me echaran. Les debo UN MILLON DE GRACIAS a SeaWorld por mostrarme la realidad.  

La avaricia corporativa te alcanza de cualquier modo.”

 

¿Por qué deseabas trabajar en Sea World?


 

Kim Ashdown: Nací cerca del océano y adoraba el mundo marino. Marineland rescataba y rehabilitaba a delfines y yo solía ir a sus excursiones y me quedaba durante horas. Después de la universidad, empecé a dar clases en un campamento de SeaWorld para niños y me enteré de que ofrecían un examen de natación. Pensé que sería el mejor trabajo en el mundo, así que lo probé, y me dieron el trabajo.  

Me creía todo lo que me enseñaban en el departamento de educación. No tenía razones para dudar de ellos. Creía que era una experta en mamíferos marinos. Cuando tus compañeros dicen y creen en lo mismo, es todo más fácil. ¿Por qué dudar del sitio que crees el paraíso de la atención e investigación de los mamíferos marinos y su bienestar? 

Me quedé porque era divertido. Participar en los espectáculos estaba en mi sangre. No fue hasta que gané confianza para hablar y cuestionar cosas que me di cuenta de que tanto entrenadores como animales, no estaban en los intereses principales de SeaWorld. El todopoderoso dólar era lo más importante. Sucesos como que los managers pusieran juntos a trabajadores que sabían que no se llevaban bien para acabar echando a uno o al otro, o cuando se nos dijo que las ballenas debían actuar en los espectáculos, porque si las tratábamos como si estuvieran enfermas, ellas empezarían a actuar como si lo estuvieran.

¿En qué momento de tu carrera te diste cuenta que los entrenadores y animales no eran la prioridad del centro?

Kim Ashdown: Pequeñas decisiones tomadas por los jefes en el transcurso de esos 12 años. La mayor ocurrió en 2008 cuando me pidieron que entrara en una piscina para ayudar a forzar a un animal a trasladarse a una piscina contigua. No llevaba ningún equipo de seguridad o material de buceo, aun así, me miraron fijamente a los ojos y me dijeron que me tirara a la piscina con la ballena. Una entrenadora aprendiz que estaba conmigo saltó porque estaba en el punto en que quería complacer a todos y además pensaba que meterse en el agua con una ballena era increíble. Pienso que fue en ese momento en el que me negué a recibir órdenes.  

Otras veces nos pedían que lanzáramos cables al otro lado de la piscina, sabiendo que el sistema eléctrico tenía problemas. También, durante sesiones VIP nos pedían que rompiéramos las reglas. Entrenadores que nadaban con animales no-aprobados o nuevos entrenadores que practicaban comportamientos no-aprobados para obtener el mejor espectáculo del centro. Las normas estaban hechas para estar escritas en papel, y se rompían frecuentemente cuando se necesitaba. Los managers intentaban que no pareciera ir contra las normas “ascendiendo a un entrenador” para un espectáculo o llamando a un espectáculo “práctica” para un entrenador no-aprobado. Era ridículo. Lo que más me frustraba era cuando Jozu actuaba en espectáculos cuando no se encontraba bien. Como he dicho antes, los jefes decían que tenían que actuar ya que si los tratábamos como si estuvieran enfermos, se ponían enfermos (un poco como lo opuesto al efecto placebo). Eso realmente me molestaba. Luego empecé a cuestionarlo todo.

¿Cómo justificas que te quedaras tanto tiempo sabiendo lo que sucedía?

Kim Ashdown: Al principio solo veía como trataban a los entrenadores según si estaban a favor o no de sus decisiones. Fue cuando me fui del centro que me di cuenta de que todo era mentira. Adoraba a los animales y los espectáculos. Finalmente, me sentía suficiente cómoda para cuestionar su ética, así que me quisieron fuera. Aún estoy aprendiendo cosas de las investigaciones de “Blackfish”.

Mucha gente cree que el entrenamiento animal se logra reprimiéndolos de la comida. ¿Es eso cierto?

Kim Ashdown: Si alguna vez nos desviábamos de su alimentación normal (la cantidad requerida para el animal) necesitábamos aprobación de los veterinarios. No se trataba de hacerles pasar hambre- si fuera el caso lo hubiera dejado mucho antes. ¿Pero nos acercamos para iniciar un entrenamiento y si no obedecen nos marchamos? Sí. Lo podemos intentar de nuevo, pero se trata de enseñarles el cubo con comida, pedirles que se comporten de una forma y, si no obedecen, nos vamos. A veces cambiábamos la rutina y toda la comida requerida la ingerían en ese entrenamiento, otras veces, si se trataba de un comportamiento importante, como la separación de animales, nos íbamos de la piscina sin darles comida. No se trataba de una restricción, a SeaWorld no le interesa que pasen hambre o enfermen. Se trata de poder. Teníamos el control y ellos tenían que hacer lo que decíamos o nos íbamos con la comida. A veces premiábamos más nosotros que la comida. Así que, algunos podrían decir que la falta de interacción con el animal es más castigo que marcharse sin darle comida.

(Foto: Cetacean Inspiration web)

¿Qué piensas de la educación que recibe el público en SeaWorld? ¿Los entrenadores y educadores informan falsamente a los invitados?

Kim Ashdown: Por supuesto. Si yo te dijera que tengo una especie de escarabajo muy raro, y te dijera que lo llevo estudiando durante años, y luego te explicara todo sobre el escarabajo, tú seguramente querrías creerme. ¿Creerías menos a las personas del lugar donde crees que hacen lo mejor para lograr el bienestar de las orcas? Incluso después de 12 años trabajando allí, aún aprendí cosas al ver “A Fall From Freedom” y “Blackfish”.

¿Cuándo trabajabas en SeaWorld viste agresiones entre orcas u orcas a los entrenadores, en las que no estaban recopiladas o informadas al público?

Kim Ashdown: Es imposible contar la cantidad de agresiones [sucedidas] entre animales o animales a entrenadores.

¿Alguna que recuerdes especialmente?

Kim Ashdown: Entrenadores mordidos, arrastrados al fondo, golpeados con la aleta caudal, las agresiones entre animales ocurrían diariamente… ninguna tan grave como las mostradas en “Blackfish”. Nos dijeron que teníamos que mirar videos de agresiones para aprender, pero nunca nos los enseñaron. En el juicio de OSHA se hicieron públicos.  

 ¿Cómo determinábais si los animales podían estar juntos? ¿Había muchas separaciones familiares?

Kim Ashdown: Normalmente trabajaba con delfines y leones marinos. Eran todos machos adultos. No había uniones familiares. Trabajé con una familia de nutrias y los manteníamos juntos la mayor parte del tiempo. Otros entrenadores que trabajaban con Shamu conocían las uniones familiares. Nunca me interesé por las familias de la piscina de las orcas.  

¿Los animales reciben enriquecimiento ambiental fuera de los espectáculos?

Kim Ashdown: Les dábamos juguetes, hielo, peces congelados, les mojábamos con mangueras de agua y jugábamos con ellos desde el cristal. Pero realmente- mirando atrás- no hay nada que les podamos dar comparado con el enriquecimiento ambiental en el océano. Un preso puede encontrar una caña fascinante si sus pertenencias son limitadas, pero tú y yo sabemos que necesitamos más que una caña para estar enriquecidos.

¿Cuál es tu opinión en la unión animal-entrenador?

Kim Ashdown: Es igual de fuerte que cualquier otra relación. Nos pagan para cuidar de ellos y pasamos más tiempo con ellos que con nuestra familia. Se convierten en familia.

¿Qué efecto crees que provocará “Blackfish” en SeaWorld?

Kim Ashdown: Creo que el público empezará a responsabilizar a los zoos y acuarios por proporcionar el máximo cuidado para el rescate y rehabilitación de los animales. Creo que la represión para el entretenimiento tendrá su fin. Si no ésta generación, será la siguiente.

¿Cuál crees que es la solución al cautiverio? ¿Hacia donde deberían ir las cosas?

Kim Ashdown: Dejar de capturar o de criar. Apoyaría a santuarios marinos para la re-aclimatación o para los animales más heridos en los que la rehabilitación no es suficiente, pero que pueden empeorar. Por ello se deberían definir las cualidades para la “liberación” del animal. Finalmente, me gustaría que las orcas estuvieran en libertad en el océano. No soy consciente de las características que una orca debe tener para ser liberada en el océano, pero  todos estamos de acuerdo en que es un gran paso proporcionar mejores condiciones biológicas, aunque fueran en cautividad y con aguas naturales del océano.

kim-ashdown1.jpg​(Foto: Cetacean Inspiration web)

¡Muchas gracias por la información en el entrenamiento y condiciones de cautividad de los mamíferos marinos, Kim!

Puedes leer la entrevista original aquí.

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